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Pablo Osorio, natural de Turmequé, murió el día 24 de junio de 2005 en Bogotá, después de sufrir un ataque de trombosís y
permanecer hospitalizado por veinte días. Al momento de su muerte tenía 89 años. Yo le conocía desde hacía veinticuatro, tiempo
más que suficiente para contagiarme y acompañarle en su forma de ver el mundo y de hacer las cosas.
Pablo desde muy joven trabajó en las labores del campo y sobresalió por su habilidad como jinete, y siempre vivió enamorado
de las altiplanicies boyacenses y de los llanos orientales de Colombia.
En ejercicio de su vida como funcionario público ocupó importante cargos tales como Alcalde de varios municipios en Colombia
entre ellos Cabuyaro en el Departamento del Meta y Tibaná y Turmequé en Boyacá, Inspector de Policia en Villavicencio, Funcionario
del Banco de la Républica y Juez.
En otras actividades, Pablo se dedicó gran tiempo de su vida a la agricultura, al comercio, al transporte y a la ganaderia,
en los Departamentos del Meta, Cundinamarca, Tolima, Caldas y Boyacá. Brilló siempre y fue reconocido por la rectitud, cumplimiento
y honestidad en todos su negocios.
Con la muerte de Pablo, pues, no sólo pierdo al amigo con el que compartí tantos agradables momentos y con quien experimenté
tanta afinidad en nuestros pensamientos y opiniones acerca de la vida, sino que perdí la luz que guíaba con sabiduria y su
leal amistad el rumbo de mi anciana existencia.
En honor a su memoria y a su amistad, he escrito esta remembranza.
Abraham Neira
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